vie 24a. Ordinario año Par (Id=627)

Primera Lectura

Si Cristo no resucitó, vana es la fe de ustedes

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
15, 12-20

Hermanos: Si predicamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos
de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación y la fe de ustedes son vanas. Seríamos, además, falsos testigos de Dios, puesto que hemos afirmado falsamente que Dios resucitó a Cristo, siendo así que, si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, es vana la fe de ustedes y siguen en sus pecados; y los que murieron con Cristo, se han perdido.
Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los más infelices de todos los hombres.
Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos, como la primicia de todos los muertos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal16, 1.6-7.8 y 15

Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor
Satiábor, cum evigilávero, conspéctu tuo, Dómine

Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten.
Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor
Satiábor, cum evigilávero, conspéctu tuo, Dómine

A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a ti, lo salvas de sus contrarios.
Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor
Satiábor, cum evigilávero, conspéctu tuo, Dómine

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra de tus alas escóndeme; pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro y al despertarme, espero saciarme de tu vista.
Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor
Satiábor, cum evigilávero, conspéctu tuo, Dómine

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Benedíctus es, Pater, Dómine caeli et terrae, quia mystéria regni párvulis revelásti.
Aleluya.

Evangelio

Los acompañaban algunas mujeres, que los ayudaban con sus propios bienes

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
8, 1-3

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús a recorría ciudades y pueblos predicando la Buena Noticia del Reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades. Entre ellas María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]